Al principio, como muchos otros, pensé que lo que hacían los profesores, cerrando calles, haciendo marchas, dejando a los estudiantes sin clases, eran acciones despreciables e injustificadas.
Sin embargo, esta mañana desperté con un gran cargo de conciencia. Me dije a mí mismo «oye, no es posible que formules opiniones sin estar bien enterado de lo que sucede. Porque es evidente que todos los que han opinado están bien informados y han justificado sus opiniones no en supuestos y decires, sino en datos verificables y concretos. Porque me parece evidente que todos los que se han manifestado a favor y en contra de la reforma educativa, así como de la Ley General del Servicio Profesional Docente, son personas que la han estudiado con calma, a profundidad. Personas que han revisado palabra por palabra la propuesta y que, gracias a este estudio concienzudo y sistemático, han emitido las opiniones que emiten. Seguramente —seguí diciéndome—, todos y cada uno de los profesores que se manifiestan en las calles, carga consigo una copia de la propuesta y en sus ratos libres lee y relee los artículos que la componen, para prepararse así a un debate público; pues sería vergonzoso que les preguntaran contra qué luchan y no supieran decirlo o que dijeran mentiras basadas en la desinformación.
¡Qué vergüenza, me dije, que a estas alturas tú no hayas revisado sistemáticamente la propuesta. Deberías leer la Ley General del Servicio Profesional Docente para tratar de comprender la situación».
Fue así que me di a la tarea de leer dicha ley, ya aprobada, para tratar de comprender más la inconformidad de mis colegas de profesión docente, así como las sensatas, amables, gentiles y razonadas publicaciones que amigos, conocidos y desconocidos han hecho circular por las redes sociales.
Fue así que llegué a la intelección racional y emocional del problema. He aquí mis conclusiones:
Ahora entiendo, con razón tienen tomada la ciudad, quién en su sano juicio podría aceptar una ley que en uno de sus primeros artículos declara que:
«Artículo 10. Las funciones docentes, de dirección de una Escuela o de supervisión de la Educación Básica y Media Superior impartida por el Estado y sus Organismos Descentralizados deberán orientarse a brindar educación de calidad y al cumplimiento de sus fines. Quienes desempeñen dichas tareas deben reunir las cualidades personales y competencias profesionales que garanticen el máximo logro de aprendizaje de los educandos»
¿Cómo pude ser tan ciego antes? Ahora veo todo con claridad. Cualquier persona racional entenderá que esto no debe ser así, no debemos aceptar esta ley: las funciones señaladas no deben orientarse a brindar una educación de calidad (¡San Piaget nos libre!) y mucho menos, a cumplir los fines de la educación establecidos en el artículo 3º constitucional y Ley General de Educación; los servicios educativos deben orientarse a otra cosa distinta, es obvio. Además, ¿cómo se les exige a quienes desempeñen esas tareas que reúnan las cualidades y competencias profesionales adecuadas?, ¡por favor! Ahora resulta que en México uno tiene que saber lo que hace para poder hacerlo. ¡Inconcebible! ¿Qué sería de este país si la gente ocupara puestos para los que está capacitado? En verdad, qué bueno que están protestando contra esta arbitrariedad y abuso de poder.
Gracias profesores por cerrar las calles y marchar por la ciudad para impedir las siguientes acciones que atentan contra la dignidad humana:
«Artículo 11. El Servicio Profesional Docente tiene los propósitos siguientes:
• Mejorar la práctica profesional mediante la evaluación interna en las Escuelas, el intercambio de experiencias y los apoyos que sean necesarios;
• Asegurar, con base en la evaluación, la idoneidad de los conocimientos y capacidades del personal con funciones de docencia, de dirección y de supervisión;
• Estimular el reconocimiento de la labor docente mediante opciones de desarrollo profesional;
• Asegurar un nivel suficiente de desempeño en quienes realizan funciones de docencia, de dirección y de supervisión;
• Garantizar la formación continua del personal con funciones de docencia, de dirección y de supervisión, mediante programas, cursos y demás opciones pertinentes, y
• Asegurar, en un marco de inclusión y diversidad, la calidad de la educación y el cumplimiento de sus fines»
Porque cualquier persona racional debería oponerse a todas ellas. ¿Cómo va a ser que se cree un sistema para mejorar la práctica profesional? Si nuestros profesores son excelentes y no necesitan mejorar. En México todos somos excelentes en lo que hacemos, ¿por qué necesitamos mejorar? Además, ¿cómo se les ocurre evaluar si es evidente los excelentes resultados que estamos proveyendo al país con una educación de altísima calidad que ya quisieran los finlandeses, los holandeses o los japoneses?
Mil gracias, profesores salvadores de la humanidad, que luchan contra el poder para evitar que nosotros, los dormidos, los desinformados, aceptemos cosas como esta:
« Artículo 12. Para alcanzar los propósitos del Servicio Profesional Docente deben desarrollarse estándares que sirvan de referente para la buena práctica profesional. Para tal efecto, es necesario que los estándares permitan, al menos, lo siguiente:
• Definir los aspectos principales que abarcan las funciones de docencia, dirección y supervisión, respectivamente, incluyendo, en el caso de la función docente, la planeación; el dominio de los contenidos; el ambiente en el aula; las prácticas didácticas; la evaluación de los alumnos; el aprendizaje de los alumnos; la colaboración en la Escuela, y el diálogo con los padres de familia o tutores;
• Identificar características básicas de desempeño que sea factible observar en quienes realicen las funciones de docencia, dirección y supervisión, en contextos sociales y culturales diversos, para lograr resultados adecuados de aprendizaje de todos en un marco de inclusión;
• Considerar la observancia de los calendarios y el debido aprovechamiento del tiempo escolar, y
• Establecer niveles de competencia para cada una de las categorías que definen la labor de quienes realizan las funciones de docencia, dirección y supervisión, a efecto de que dicho personal, las Escuelas, las zonas escolares y, en general, los distintos responsables de la educación en el sistema educativo cuenten con referentes para la mejora continua y el logro de los perfiles idóneos.
Los estándares deberán ser revisados periódicamente».
Imagínense qué terrible va a ser el mundo ahora que se aprobó esta ley. Especialmente preocupante el segundo elemento. ¿Cómo va a ser que se busquen características observables? ¡Dios Santo! Si todos sabemos que lo que hace a una persona ser un buen docente es una clase de inspiración divina, de iluminación interna que no puede observarse ni medirse. ¿Acaso alguno de nosotros fuimos capaces de distinguir quién era y quién no un buen profesor? Es obvio que no, misteriosamente aprendimos sin darnos cuenta cuál de nuestros profesores hacía las cosas bien y cuál, no.
Además, ¿cómo le pedimos a un mexicano que se apegue a un calendario y qué aproveche el tiempo?, ¿qué tienen los diputados en la cabeza?
Dios, bendice a aquellos que han tomado la ciudad, que impidieron a tanta gente llegar a sus trabajos a tiempo y que causan caos entre la población inocente de esta ciudad, porque ellos poseen la verdad absoluta sobre la reforma y se oponen a radicales propuestas facistas, imperialistas, hegemónicas y autoritarias como la siguiente:
« Artículo 14. Para el impulso de la evaluación interna en las Escuelas y zonas escolares, las Autoridades Educativas y los Organismos Descentralizados deberán:
• Ofrecer al Personal Docente y con Funciones de Dirección y de Supervisión programas de desarrollo de capacidades para la evaluación. Esta oferta tendrá como objetivo generar las competencias para el buen ejercicio de la función evaluadora e incluirá una revisión periódica de los avances que las Escuelas y las zonas escolares alcancen en dichas competencias, y
• Organizar en cada Escuela los espacios físicos y de tiempo para compartir proyectos, problemas y soluciones con la comunidad de docentes, y el trabajo en conjunto entre las Escuelas de cada zona escolar.
Los programas a que se refiere la fracción I considerarán los estándares para el desempeño docente determinados conforme a esta Ley, en los aspectos que sean conducentes».
¡Qué horrible! Todavía que me van a evaluar como docente, ¡me van a dar cursos y capacitación para acreditar dicha evaluación, de forma gratuita y en mi propio lugar de trabajo! ¡Cómo puede ser el Gobierno y las autoridades tan desconsideradas y crueles con nosotros los docentes! Por favor, prolonguen el paro hasta que esto sea derogado.
Qué bueno que tenemos próceres de la educación, mártires que sacrifican sus vidas y su bienestar personal para lograr que no se nos impongan normas arbitrarias y autoritarias como la siguiente:
« Artículo 19. El ingreso al servicio docente en la Educación Básica y Media Superior que imparta el Estado y sus Organismos Descentralizados, se llevará a cabo mediante concursos de oposición que garanticen la idoneidad de los conocimientos y las capacidades necesarias, con sujeción a los términos y criterios siguientes:
• Para el ingreso al servicio docente en la Educación Básica:
• Los concursos serán públicos y objeto de las convocatorias formuladas por las Autoridades Educativas Locales;
• Las convocatorias describirán el perfil que deberán reunir los aspirantes; las plazas sujetas a concurso; los requisitos, términos y fechas de registro; las etapas, los aspectos y métodos que comprenderá la evaluación; las sedes de aplicación; la publicación de resultados y los criterios para la asignación de las plazas, y demás elementos que la Secretaría estime pertinentes;
• Las convocatorias, una vez aprobadas por la Secretaría, se publicarán ordinariamente cada año conforme al programa a que se refiere el artículo 5 fracción I de esta Ley y con la anticipación suficiente al inicio del ciclo escolar. Cuando el caso lo justifique a juicio de la Autoridad Educativa Local y con la anuencia de la Secretaría, podrán expedirse convocatorias extraordinarias, y
• En los concursos se utilizarán los estándares e instrumentos de evaluación que para fines de ingreso sean definidos conforme a lo previsto en esta Ley».
Este artículo atenta claramente contra la solidaridad y la familia, es una ley que nos vuelve insensibles ante nuestro prójimo; porque, veamos: si yo tengo un familiar o amistad incompetente para ocupar una plaza (si fuera competente la podría ganar por este medio) no podré ofrecerle dicha plaza porque en realidad se la tiene que ganar. ¿Qué pasará entonces con mi familiar?, ¿cómo va a conseguir trabajo?, ¿cómo quedaré yo en todo esto? Mi familia y mis amigos me verán con rencor y dirán: «mira que malo es, no le dio trabajo a su familia o amigos y en su lugar le dieron el trabajo a un completo desconocido, sólo porque ganó un concurso». Obvio, ganarse una plaza no es una cuestión de concurso, ¡pues ni que fuera un Reality Show!
¡Qué gran atentado contra la dignidad humana! Cómo se les ocurre hacernos esto. Ahora resulta que si me gano una plaza no es suficiente, además tengo que demostrar en un plazo de apenas 3 años, que en realidad merezco estar en ella. Miren nada más lo horripilante de esta ley:
« Artículo 20. En la Educación Básica y Media Superior el ingreso a una plaza docente dará lugar al Nombramiento con carácter Inicial. El docente seleccionado estará sujeto a un periodo de inducción al servicio con duración de tres años ininterrumpidos, dentro de los cuales tendrá el acompañamiento de un tutor designado por la Autoridad Educativa o el Organismo Descentralizado, según corresponda.
Durante el periodo de inducción las Autoridades Educativas y los Organismos Descentralizados realizarán al menos una evaluación cada año y brindarán los apoyos pertinentes para fortalecer las capacidades del docente con Nombramiento Inicial.
Al término del periodo de inducción la Autoridad Educativa o el Organismo Descentralizado evaluará al docente para determinar si en la práctica favorece el aprendizaje de los alumnos, y, en general, si cumple con las exigencias propias de la función docente. De obtener un resultado favorable el docente recibirá el Nombramiento Definitivo correspondiente.
El personal que incumpla el periodo de inducción, con la obligación de evaluación o cuando en ésta se identifique la insuficiencia en el nivel de desempeño de la función docente, será separado del servicio público sin responsabilidad para la Autoridad Educativa o para el Organismo Descentralizado».
Ahora resulta que tengo que saber lo que hago para ganarme una plaza y después, demostrar que sé lo que hago durante tres años para conservarla. Sin duda esto es una prueba más de la intolerancia y autoritarismo del Gobierno.
Benditos sean los diputados que se opusieron rotundamente, aunque fueron minoría, a arbitrariedades como la siguiente:
«Artículo 22. Será nula de pleno derecho y, en consecuencia, no surtirá efecto alguno sin necesidad de declaración judicial, toda forma de ingreso distinta a lo establecido en este Capítulo. Quienes se beneficien, participen, autoricen, efectúen algún pago o algún otro tipo de contraprestación en relación con ello, incurrirán en responsabilidad y serán acreedores a las sanciones correspondientes.
La nulidad de pleno derecho a que se refiere este artículo será oportunamente notificada al personal de que se trate por quien realice las funciones de administración de recursos humanos».
En este país donde «todo se mueve por abajito», donde las «compensaciones a funcionarios» son norma y no excepción, ¿cómo se les ocurre afirmar esta tontería? Uno aquí haciendo sus ahorros para comprar una plaza y ahora resulta que si lo hacemos así nos la quitan. ¡Qué terrible! Yo también debí cerrar las calles cuando me dictaminaron para ingresar a trabajar a la universidad, ¿cómo acepté someterme a tantas pruebas en lugar de ofrecer una contraprestación.
Sí, queremos más marchas, porque no es posible que la Ley de Servicio Profesional Docente exija que: «Artículo 23. La promoción a cargos con funciones de dirección y de supervisión en la Educación Básica y Media Superior que imparta el Estado y sus Organismos Descentralizados, se llevará a cabo mediante concursos de oposición que garanticen la idoneidad de los conocimientos y las capacidades necesarias (…)». Imagínense que ahora para ser director ahora me exijan que sea competente y que me gane mi plaza. Tan fácil que era obtenerla por antigüedad, trabajando sin decir nada hasta que me la dieran porque tenía yo bastantes años en el sistema. Entonces, no basta ahora que yo sea buen profesor, ¡también tengo que demostrar que puedo ser un buen director! Esto amerita cerrar Paseo de la Reforma.
Además, al igual que los profesores, ¡primero nos quieren poner a prueba! « Artículo 24. En la Educación Básica la promoción a una plaza con funciones de dirección dará lugar al Nombramiento con carácter Inicial, sujeto a un periodo de inducción con duración de dos años ininterrumpidos, dentro del cual el personal de que se trate deberá cursar los programas de desarrollo de liderazgo y gestión escolar determinados por la Autoridad Educativa Local.
Durante el periodo de inducción las Autoridades Educativas Locales realizarán evaluaciones y brindarán los apoyos pertinentes para fortalecer las capacidades de liderazgo y gestión escolar.
Al término del periodo de inducción, la Autoridad Educativa Local evaluará al personal para determinar si cumple con las exigencias propias de la función directiva. De obtener un resultado favorable el personal recibirá el Nombramiento Definitivo correspondiente».
¿Cómo se les ocurre semejante manera de sobajar a los directivos incompetentes?
Pero definitivamente, este es mi favorito. Creo que aquí se sustenta toda la legitimidad de la protesta. Después de leer este artículo, en verdad que agradezco con el corazón y el cerebro a aquellos que tienen tomada la ciudad y les doy gracias por evitar que el Gobierno imponga su voluntad arbitraria e inconsciente. En verdad, gracias maestros por su esfuerzo, que ha sido comparado en algunas redes sociales con el trabajo de libertadores como Hidalgo y Morelos. Porque se necesita suma inteligencia, gran perspicacia y mucho valor para enfrentarse a estas imposiciones:
« Artículo 48. Cuando en la evaluación a que se refiere este Capítulo se identifique la insuficiencia en el nivel de desempeño de la función respectiva, el personal de que se trate deberá incorporarse a los programas de regularización que la Autoridad Educativa o el Organismo Descentralizado determine, según sea el caso. Dichos programas incluirán el esquema de tutoría correspondiente. El personal deberá sujetarse a una segunda evaluación en un plazo no mayor de doce meses después de la evaluación inicial.
De ser insuficientes los resultados en la segunda evaluación, el evaluado deberá reincorporarse a los programas de regularización para sujetarse a una tercera evaluación que se llevará a cabo en un término no mayor de doce meses.
Quien no se incorpore a los programas de regularización o no alcance un resultado suficiente en la tercera evaluación que se le practique, será separado del servicio público sin responsabilidad para la Autoridad Educativa o el Organismo Descentralizado, según corresponda.
Lo dispuesto en el párrafo anterior será sin perjuicio de las causas de separación del servicio público previstas en otros ordenamientos relacionados con el incumplimiento de las obligaciones inherentes al cargo.
Los servidores públicos de las Autoridades Educativas y los Organismos Descentralizados que incumplan con lo previsto en este Capítulo estarán sujetos a las responsabilidades que procedan».
Imagínense que no sólo tengo que ganar mi plaza, además, tengo que conservarla demostrando que soy apto para ella. ¿Por qué no son más humanos y consideran que una vez ganada mi plaza pueda yo conservarla durante toda la vida, aunque no haga nada de provecho (porque si lo hiciera, no tendría miedo de ser evaluado)?
Además, ¿a quién se le ocurre que en tres años puede uno volverse competente?, ¿acaso bastan tres años para prepararse y ser un docente profesional? Por supuesto que no. Miren, es evidente que se necesitan 4, que es el tiempo que dura una licenciatura, o 6 si quiero maestría o 12 si quiero doctorado. ¿Cómo se les ocurre darme un plazo de 3 años para superar una prueba que me pide lo mínimo indispensable para ejercer como docente?
Definitivamente después de leer este artículo, no me queda más que entender a los próceres de la educación que marchan por la ciudad para evitar que personas malvadas con intenciones ocultas impongan estos criterios absurdos al gremio docente.
Gracias, muchas gracias profesores por abrirnos los ojos a nosotros, los dormidos, los desinformados, los enajenados por la ideología hegemónica, los pobres estúpidos que no entendemos la reforma, aquellos que nos dejamos llevar por los engaños de los noticiarios y que no comprendemos la profundidad y legitimidad de su movimiento.
Porque es evidente que cerrar las calles es mejor que concursar por una plaza. Porque todo ser racional estará de acuerdo en que dejar a los niños sin clase es la mejor manera de defender la educación. Porque cualquier persona que piense en este país reconocerá que una política que busca seleccionar a los mejores y despedir a quienes no hagan bien su trabajo es una política neoliberal, fascista, autoritaria, antidemocrática, irracional y, de suyo, rechazable. Aceptar que me van a despedir si no hago bien las cosas después de que me ofrecen capacitación y tres años para demostrar que puedo hacerlas, es una política discriminatoria y excluyente que atenta contra la dignidad humana, demasiado humana, de nosotros, los pobres mexicanos que somos incapaces de tantas cosas.
Porque ninguna persona sensata se negaría a aceptar que marchar por las calles es la única forma de oponerse a una acción que consideramos injusta; no vayan a ser como esos insensatos japoneses que hacen huelga trabajando extra o que entregan un pliego de ofertas en lugar de un pliego de peticiones; es evidente que esto no les funciona a ellos, son un país con un bajísimo desarrollo económico y un pésimo nivel educativo.
Gracias también a todos aquellos con poderes de percepción superdesarrollada, aquellos con capacidades de intelección más altas que las nuestras, que descubren las secretas intenciones del Gobierno que están detrás de estas palabras. Gracias por descifrarnos los misterios a los que sólo ustedes tienen acceso y revelarnos esa verdad oculta y secreta.
En fin, no me queda más que agradecer a estos luchadores sociales tan consientes y desinteresados. Si no hubiera leído la propuesta de ley, no habría comprendido que tienen razón y que su causa es justa y legítima y seguiría yo en mi ignorancia y en mi zona de confort.
Por último, no me queda más que agradecer a todos aquellos profesores que me enseñaron y a los demás también, a reconocer la ironía. Gracias.
¡Excelente! Gracias por este gran artículo
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