jueves, 31 de enero de 2013

Sobre el IDEI

El Índice de Desempeño Educativo Incluyente es, junto con pruebas como ENLACE y PISA, una muestra más de lo equivocados que estamos en México al pensar en la educación. Se trata de un esfuerzo enorme pero inútil y erróneo de nacimiento. No hace más que disfrazas los problemas más serios de la educación en nuestro país y demuestra que en México seguimos basándonos en una filosofía de la educación y en una epistemología o filosofía de la ciencia, de corte positivista, univocista, que han demostrado claramente su ineficiencia a lo largo de, por lo menos, los últimos cien años.
No quiere decir que el estudio esté mal realizado o que sus resultados sean falsos. Nada de eso. Por el contrario, es un trabajo riguroso y metódico, pero erróneo en su concepción profunda, lo cual lo hace inútil al fin de cuentas.
El problema, como he señalado en muchas ocasiones y como seguiré haciéndolo en este blog, es que seguimos pensando la educación y la investigación en términos limitados, bajo un modelo de pensamiento que se consolidó hacia el siglo XVI y que ha predominado desde entonces y que podemos llamar «pensamiento moderno» (o univocismo desde la hermenéutica analógica), que se fortaleció en el positivismo (especialmente con Durkheim) y que empezó a decaer en los años 60 del siglo pasado, aunque no significa que haya desaparecido, pues aún tiene grandes defensores (véase, por ejemplo, a Bunge o a Boghossian).
Los problemas de este tipo de pensamiento están claramente identificados en los pensadores llamados «postmodernos», por ejemplo en Rorty, o en algunos más moderados como Beuchot, que es la base de todas nuestras reflexiones.
Regresando al IDEI, los errores fundamentales de este reporte son los mismos que he señalado en diversas ocasiones:
  1. Confunde educación con escolarización. Observamos que los tópicos a medir tienen que ver únicamente con lo que se realiza en la escuela, como si la escuela fuera el factor determinante de la educación. Esto es falso y especialmente falso en la educación más importante de todas: la educación para la vida. Es absurdo calificar de «no educada» a una persona que no fue a la escuela. Pensemos en una persona tojolabal que conoce su lengua, su cultura, su tradición, su entorno; que sabe convivir con su gente y sobrevivir en su medio pero que nunca fue a la escuela «occidental», ¿en realidad está mal educado? ¡Por favor! Falta seriedad en esto.
  2. Tiene como parámetros la escuela occidental, tradicional (incluso en sus formas innovadoras, activas, constructivistas y demás, que no son sino otra forma de lo mismo). Si bien el informe afirma tomar en cuenta y valorar el esfuerzo individual que realiza cada estado, en realidad todos estos esfuerzos siguen midiéndose con un único parámetro. Es como querer medir el rendimiento de distintos deportistas (cosa que de hecho se hace) en diferentes deportes con un mismo estándar. Así, por ejemplo, los apoyos estatales se otorgan con base en el parámetro de medición que implica la formación de recursos alto rendimiento, es decir, deportistas que ganen competencias, lo que deja fuera a deportes no competitivos como el aikido, lo cual es a la vista absurdo porque no puedes medir cosas diferentes con los mismos parámetros. Medir el esfuerzo educativo con parámetros y pruebas estandarizadas es igualmente un absurdo. Determinar, por ejemplo, el valor de un profesor por los cursos y estudios que ha tenido es ridículo. Todos sabemos que puede haber excelentes profesores con licenciatura apenas terminada o sin terminar y pésimos profesores con doctorado. Jamás una prueba estandarizada podrá decir nada sobre el valor real de un docente.
  3. Está basado en una visión univocista de la diversidad cultural, esto es, con pretensiones de universalidad, haciendo abstracción de las diferencias culturales reales. Pensar que una educación intercultural es enseñar el himno nacional o traducir los libros de texto a las lenguas originarias es erróneo y una forma disfrazada de imperialismo cultural. Singifica: «puedes ser diferente siempre y cuando seas igual a los demás». Una educación intercultural implicaría que en cada comunidad se privilegie el saber local sobre el nacional y el universal, aunque, claro está, sin descuidar este último.
  4. Desean medir el éxito de un sistema que, por sí mismo, no funciona. Seguimos empeñados en lograr objetivos educativos inútiles. La educación en nuestro país, tal como está ahora y como ha sido los últimos cien años, no sirve para nada. Tenemos programas sobresaturados de contenidos inútiles y esto lo saben los estudiantes, los padres de familia y los profesores. Que una escuela o un estado no logre niveles satisfactorios de «educación» no significa nada, porque, al final de cuentas, una persona puede sobrevivir y ser exitosa sin haber aprendido o sin recordar nada de lo que aprendió en la escuela. Si tuviéramos un curriculum de nivel básico realmente eficiente, es decir, realmente básico, cuyos contenidos fueran indispensables para vivir; entonces sería absurdo pensar en un estado que no haga el esfuerzo necesario para educar y en ciudadanos que no hagan hasta lo imposible por aprender. El fracaso educativo en México no es prueba de malos profesores, de malas escuelas ni de malos estudiantes; es prueba de que lo que se quiere enseñar en inútil y sobrevaluado.
  5. Pretende obtener resultados relevantes con base en métodos de investigación positivistas (sean cuantitativos o cuantitativos). Las pruebas estandarizadas, los métodos estadísticos, los métodos cualitativos (que no son más que un positivismo disfrazado de postmodernidad) jamás arrojarán resultados sobre la calidad de un docente ni de la educación de una persona. La educación implica un cambio existencial y profundo en las creencias y actitudes de una persona, ¿cómo podríamos medir ese cambio con una prueba estandarizada? Únicamente creyendo que este cambio se manifiesta unívocamente en acciones concretas, lo cual es evidentemente falso. Si la educación es real, si implica un cambio de personalidad real, quizá esto se pueda observar empíricamente, pero sus manifestaciones pueden ser variadas y no necesariamente adecuarse a una expectativa determinada. Por otra parte, el que una persona cambie de actitud al final de un curso nunca puede ser achacado con certeza al proceso de enseñanza al que fue sometido. Hago hincapié en «con certeza», que no quiere decir que no se pueda saber en absoluto. Pero la certeza (incluso cuando se habla de probabilidad o de niveles de incertidumbre como en el principio de Heisenberg) es siempre una cuestión positivista. No se puede saber con certeza, sólo se puede argumentar y es ahí donde entra la retórica y la hermenéutica, las lógicas difusas y no formales, el pensamiento crítico y no la estadística.

¿Qué es lo que hay que hacer entonces?
  1. Empezar a concebir la educación como lo que realmente es, como un cambio de personalidad, como el proceso mediante el cual una persona se hace competente para habérselas con el mundo: con y a través de su cultura y no con y a través de otra cultura ajena a él. Ser educado es ser capaz de interpretar, producir e intercambiar significados con su propia gente y, deseablemente, con miembros de otras sociedades.
  2. Empezar a concebir la investigación científica, especialmente la educativa, desde una perspectiva no representacionista del conocimiento, con una noción de verdad distinta a la correspondencia y con una perspectiva no positivista de la ciencia (aunque a mi parecer defenderé la hermenéutica y la pragmática).
  3. Cambiar el sistema educativo mexicano por uno más adecuado y basado en nuestra realidad, dejando de importar teorías, pedagogías, didácticas, métodos de enseñanza de investigación y empezando a formular los propios.
Claro, esto es más difícil e implica más trabajo.
Es así que, el IDEI no es falso, no es metodológicamente poco riguroso, por el contrario, contiene verdades, pero limitadas; es metodológicamente riguroso, pero con base en una idea de ciencia sobrepasada hace cincuenta años.
Si queremos cambiar a México tenemos que cambiar la educación, pero si queremos cambiar la educación tenemos que cambiar nuestra filosofía de la educación y nuestra epistemología.

El texto del IDEI se puede consultar en:
http://www.mexicanosprimero.org/component/content/article/171-investigacion.html,
aunque la liga luego no funciona y en
http://www.educacionyculturaaz.com/wp-content/uploads/2013/01/Indice-de-Desempen%CC%83o-Educativo_2009-2012.pdf 

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